jueves, 3 de abril de 2025

La vida: apenas un suspiro entre la pasión y la pensión

 

Dicen que la vida es tan breve que, en un abrir y cerrar de ojos, pasamos de los años de pasión, rebosantes de energía y sueños, a los de la pensión, donde reflexionamos y hacemos balance.




El arte de transitar

El tiempo tiene una forma curiosa de escurrirse entre los dedos, y cuando menos lo esperamos, nos hallamos en una etapa completamente diferente.

En la juventud, sentimos que el mundo está a nuestros pies, vivimos como si el tiempo no tuviera fin. Luego llega la madurez, y con ella, la certeza de que el reloj no se detiene y que la vida, aunque sorprendente, no dura para siempre.


Los caprichos del tiempo

La vida también nos da giros inesperados que desmoronan nuestros esquemas. Un día creemos tenerlo todo claro: metas, sueños, caminos. Al siguiente, algo sucede que pone todo patas arriba y nos deja con más preguntas que respuestas, recordándonos que la vida tiene sus propios caprichos y recovecos.




Fluir como el agua

¿Y cómo enfrentarnos a esos cambios? Quizás la clave está en no aferrarnos demasiado a lo que pensamos que “debería ser” y en aprender a fluir con lo que viene. Como decía Bruce Lee: Sé como el agua.


La intensidad de vivir

En resumen, la vida es breve, como también lo intuyeron grandes autores clásicos, pero está llena de sorpresas y oportunidades. No importa en qué etapa estés, siempre hay algo por descubrir, algo que aprender, y un motivo para seguir adelante. Al final, lo que importa no es la duración, sino la intensidad con la que la vivimos, el significado que le damos y las huellas que dejamos.

 

Dedicatoria: No hace falta dar nombres. Que cada amigo coja de la reflexión aquello que más le cuadre. Yo mismo me aplicaré mi propio cuento. 

 



Domingo, 6 de Abril de 2025

La lluvia se ha vuelto como ese amigo que llega sin avisar, se acomoda en tu sofá y no hay forma de convencerlo para que se marche.

¿Su lado bueno preguntas? Purifica el aire, nos regala momentos acogedores bajo una manta y el relajante sonido de las gotas en la ventana... Pero, ¡ya basta! ¡Despierta! Nosotros lo que queremos es salir a pedalear, y la lluvia no es, precisamente, la mejor compañera.

Aferrémonos a esa pequeña ventana que, según parece, se abrirá el domingo: Un respiro entre días grises, una tregua que, aunque bienvenida, no nos librará de chapotear entre charcos. 

Nos vamos a Pelayos de la Presa  (Febrero 2023)

Hora de encuentro: 8,45

Lugar de encuentro: Aparcamiento del Mesón del Puerto

 



miércoles, 2 de abril de 2025

AlfonsoyAmigos en La Voz de El Espinar

 

Queridos amigos,



Me alegra compartir con vosotros una noticia muy especial: La Voz de El Espinar, ha tenido la amabilidad de dedicarme y publicar, en el ejemplar de abril, una entrevista que refleja algunos de los momentos más especiales y significativos de nuestra trayectoria en AlfonsoyAmigos.


Os invito a leer la versión publicada en el periódico, que ya está disponible. 
Aunque se trata de una versión resumida debido a espacio, creo que captura la esencia de lo que hemos construido juntos a lo largo de los años: un grupo donde la bicicleta de montaña es el vehículo para explorar paisajes, superar retos y, sobre todo, celebrar la amistad y los valores que nos unen.


 
Quiero daros las gracias a todos por ser parte de esta aventura y en esta ocasión, de manera especial, a Fernando por propiciar la entrevista y a Marco, director de La Voz de El Espinar, por su amabilidad y buen trato.

Podéis acceder a la versión digital aquí:


domingo, 30 de marzo de 2025

Volver a Pedalear, la Cascada del Hervidero y el Embalse de Pedrezuela

 

Un Nuevo Comienzo


Después de semanas en espera, cada pedalada de hoy se siente como el latido de un corazón que, tras un largo silencio, retoma su canción


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Ni el frío de la mañana ni esa hora de sueño robada por el cambio horario pudieron frenar nuestras ganas de volver a pedalear.

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La brisa fría nos envolvía y nos obligaba a abrigarnos bien, aun sabiendo que horas más tarde subiría la temperatura, pero no lograba apagar el entusiasmo ni las sonrisas al volver a encontrarnos. Entre bromas y abrazos, la energía del grupo llenaba el ambiente, mientras nuestras bicicletas aguardaban impacientes, como galgos en la línea de salida.

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La Alegría del Reencuentro

Tras un mes de pausa, con las lluvias dejándonos fuera de juego, las caras lo decían todo: una mezcla de ilusión acumulada y la alegría de compartir el momento juntos. Ángel, Enrique, Ernesto, Jesús, Juan, Luis Ángel, Pedro, Rafa, Raúl y Alfonso… una lista de nombres que hoy personifica el espíritu del grupo. Esa chispa especial que solo surge cuando volvemos a pedalear juntos.

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La ruta prometía desafíos: más kilómetros de lo habitual y un desnivel respetable. Alguno, entre risas nerviosas, dejaba caer que quizá el parón se notaría más de lo deseado en las piernas. Y ahí estaba Luis Ángel, con su regreso valiente tras superar una rotura de clavícula. Pero todos listos para afrontar lo que viniera.

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Un Paisaje Renovado

Cambiar el barro por las pistas no es renunciar a la aventura, sino adaptarnos al carácter del terreno y esforzarnos por recuperar el fondo perdido.

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Con un ritmo tranquilo, casi calculado, empezamos a sortear los primeros desniveles. Nos dirigimos hacia un destino especial: la Cascada del Hervidero, donde el Río Guadalix, con su carácter travieso, esculpe formas caprichosas en el paisaje.

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Hoy la jornada parece que se alargará, pero a nadie le importa hacer un alto en el camino. Disfrutamos del espectáculo que se nos regala y sacamos unas fotos para llevarnos el recuerdo.

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Las pistas, firmes y abiertas, nos devuelven a la acción. A nuestro alrededor, el paisaje luce renovado por las lluvias, con los campos bañados en verdes intensos que se extienden hasta el horizonte, mientras el aire fresco nos llena los pulmones de vida.

Seguimos avanzando en un ascenso constante que nos lleva hasta el cerro y la reconstruida Atalaya de El Molar, una de las seis atalayas defensivas árabes que vigilaban la sierra norte de Madrid, donde nos tomamos un momento para reagrupar y contemplar las vistas.

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Kilómetros y Paisajes

Dejamos atrás la localidad de El Molar y seguimos nuestro recorrido por las carreteras de servicio del Canal de Isabel II, fieles compañeras de ruta. Nos acercamos a la Estación de Tratamiento de Agua Potable de Torrelaguna, para enfrentar el único descenso por camino pedregoso del día, antes de cruzar la M124.


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Retomamos la marcha por un camino donde un rótulo de madera nos anuncia sin rodeos los 2,3 kilómetros de ascenso que nos aguardan, de nuevo por carretera de servicio. Sabemos bien lo que viene, pues ya hemos probado su dureza en anterior ocasión y nuestras piernas parecen recordarlo.

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Cada uno encuentra su ritmo, sin prisas. En las laderas, las huellas de las recientes lluvias son evidentes: desprendimientos aquí y allá, con tierra y piedras arrastradas que han marcado el terreno. El paisaje nos recuerda la fuerza de la naturaleza y lo cambiante que puede ser el entorno.


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En Venturada, la parada grupal es un respiro bienvenido. Es momento de hacer alguna foto, rellenar bidones en fuente generosa y quitarse alguna capa de ropa, no demasiada, porque a pesar de que la temperatura ha subido, el aire continúa siendo fresco. Listos para reemprender la marcha.

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Por delante nos espera un tramo largo por carretera, que después nos llevará a recorrer la de servicio del Canal Alto. A medida que avanzamos, bordeamos los límites del embalse de Pedrezuela (antes llamado: del Vellón). Construido en 1968, aguas arriba del azud de El Mesto, para regular las aguas del cauce del río Guadalix.

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Al acercarnos a la presa, el paisaje alcanzaba su punto culminante, el espectáculo cobraba vida. El sonido atronador del desagüe y la fuerza del agua liberada nos dejaron hipnotizados. Era como si todo el entorno vibrara con la energía imponente del embalse rebosante.

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El Momento Final

Nos quedaban más de 15 kilómetros por delante, pero la prisa se había desvanecido. El tiempo parecía haberse detenido, impresionados con todo lo que nos rodeaba. Tuvo que ser el vigilante de la presa quien nos sacara del letargo, recordándonos que no podíamos permanecer allí por más tiempo.


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Reanudamos la marcha, enfrentándonos a los últimos kilómetros. Sin grandes desniveles, pero con los constantes toboganes del terreno, avanzábamos casi por inercia, aprovechando los descensos para superar cada pequeña subida.

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Algunos compañeros, pletóricos y llenos de energía, exprimieron al máximo sus fuerzas, seguro que eufóricos por todo lo que habían vivido. Otros, sentían que sus fuerzas alcanzaban el nivel de reserva, pero sin caer en el desánimo, siempre acompañados.

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Finalmente, pocos minutos separaron al primero del último en cruzar la meta. Hubo tiempo para abrazos llenos de “orgullo y satisfacción”.

 


miércoles, 26 de marzo de 2025

Temblad tierras mojadas. AlfonsoyAmigos vuelve al sendero

 

No sé que echo más de menos: montar en bicicleta o los abrazos

Marzo nos ha puesto contra las cuerdas con lluvias incesantes, obligándonos a detener nuestras rutas y contemplar cómo el agua devoraba los caminos que siempre han sido nuestros aliados. 

Aunque hemos echado de menos nuestras salidas en grupo, este tiempo nos ha regalado espacio para recordar lo privilegiados que somos y, quizá, revivir esos recuerdos de aventuras pasadas que siempre logran sacarnos una sonrisa.

Tras semanas de cielos grises y abundante lluvia, al fin los senderos nos llaman nuevamente. Muestran las cicatrices del temporal: ríos más caudalosos, praderas totalmente saturadas y encharcadas, vegetación frondosa, caminos marcados por el paso del agua.

Algún socavón más, algún puente menos… las huellas de la tormenta aún visibles en el paisaje, esperando nuestro regreso como viejos amigos que necesitan cuidado.

Mi caaaaasa

Este parón obligado puede haber oxidado nuestras piernas, pero no nuestras ganas de rodar. Con fuerzas renovadas, volvemos a los caminos. A sentir la tierra bajo las ruedas y a seguir escribiendo JUNTOS nuestra historia.

 


Domingo 30 de Marzo de 2025 


Entonces Moisés extendió su brazo e hizo que las aguas se retirasen… (Éxodo 14:21)


Y como Moisés anda bastante ocupado en estas fechas, vamos a dejar una semana más que las aguas vayan volviendo a su cauce por sí solas. 

Pero... OJO. Este fin de semana tenemos CAMBIO DE HORA. Perdemos una hora de sueño.


Proponemos ruta rodadora, sí, rodadora, con mucha pista, nada de barro y poco desnivel acumulado. La pista promete tranquilidad, pero seguro que nuestros corazones latirán fuerte ante un paisaje transformado por el agua. 

Hora de encuentro: 8,45

Lugar de encuentro: Calle Camino de Valdeolivas - San Agustín de Guadalix